
Muchos años de experiencia en la utilización del
Acero Galvanizado en caliente en México y en todo el mundo, han permitido conocer con bastante
exactitud la duración de la protección que proporcionan los recubrimientos galvanizados
a los productos y artículos de hierro y acero.
|
En principio, y como
regla general, se acepta que la duración de la protección que proporcionan los
recubrimientos galvanizados, en un ambiente determinado, es directamente proporcional la
espesor de los mismos.
Esta duración puede estimarse con bastante aproximación tomando como
guía los valores medios de pérdidas anuales de masa o de espesor que experimentan estos
recubrimientos y que se recogen en la norma internacional ISO 9223 para determinados
ambientes típicos (1).
Según estos datos, un recubrimiento galvanizado con un espesor medio
de 80 micrómetros podría durar sin necesidad de mantenimiento más de 100 años en una
atmósfera rural, entre 40 y 100 en atmósferas urbanas, ligeramente industriales o
marítimas suaves, entre 20 y 40 años en ambientes industriales no húmedas o urbanos
marítimos y entre 10 y 20 años en atmósferas industriales muy húmedas o ambientes
marítimos con elevado grado de salinidad.
|

La elevada duración de la protección que
proporcionan los recubrimientos galvanizados, que supera frecuentemente la vida en
servicio prevista para las instalaciones, hacen innecesario, en la mayoría de los casos,
el mantenimiento de las construcciones de acero galvanizado. No obstante, si en alguna
ocasión fuere preciso prolongar más la duración de la protección de un recubrimiento
galvanizado, ésto puede realizarse fácilmente y a bajo costo, ya que estos recubrimientos
pueden reacondicionarse sin necesidad de costosos tratamientos de preparación
superficial.
Las construcciones de acero galvanizado, como
las líneas de electrificación de los ferrocarriles (2) o las líneas de transporte de
energía (3), no necesitan normalmente mantenimiento alguno a lo largo de toda la vida de
servicio de las mismas. Por el contrario, los recubrimientos de pintura de construcciones
metálicas necesitan reacondicionarse periódicamente, lo que constituye una operación
costosa y, en muchos casos, de difícil y arriesgada realización (4).
 |

El razonable costo inicial de la galvanización que, en muchas
aplicaciones, es inferior al de otros posibles recubrimientos alternativos, se pone
claramente de manifiesto en la figura (5). Este bajo costo unido a la elevada duración de
los recubrimientos galvanizados, dan como resultado que este procedimiento sea el más
económico de todos los conocidos para la protección a largo plazo de las construcciones
metálicas fabricadas con acero, como se muestra en la figura (6).
Los procedimientos alternativos de protección
y especialmente la pintura, son intensivos en mano de obra, mientras que la galvanización
es un proceso industrial que ha sido perfeccionado a lo largo de los años y que, en la
actualidad, tiene un elevado grado de mecanización y control, lo que posibilita el
tratamiento simultáneo de muchas piezas en una misma carga, con la consiguiente
reducción de costos unitarios. |
 La galvanización en caliente es un procedimiento de gran versatilidad de
aplicación. Sirve tanto para la protección de productos siderúrgicos tales como
lámina, alambre o tubos, como para la protección de toda clase de piezas o artículos de
acero. Por otra parte, los recubrimientos galvanizados poseen una gran versatilidad de
utilización, ya que protegen al acero tanto de la corrosión atmosférica como de la
provocada por las aguas o el terreno.


Mediante la galvanización se pueden proteger
desde pequeñas piezas, como clavos y tornillos (7) hasta grandes elementos estructurales
(8). La elevada resistencia frente a la corrosión de las aguas y el terreno que tiene el
acero galvanizado es el motivo por el que este material se utilice ampliamente para
tuberías y depósitos de agua así como para la construcción de alcantarillas o túneles
(9). |
 L a galvanización en caliente es un proceso industrial sencillo y
perfectamente controlado, que permite obtener recubrimientos de zinc de calidad y espesor
regulados sobre prácticamente cualquier artículo o pieza de hierro o acero. Los
recubrimientos galvanizados en caliente son uno de los pocos sistemas de protección del
acero que están perfectamente especificados por normas nacionales e internacionales.
Entre ellas:
NOM H-074-1996 Productos de hierro y acero recubrimientos con zinc (galvanizados por
inmersión en caliente)
- Especificaciones y métodos de prueba
NOM B-55 1988 Requisitos generales para lámina de acero galvanizada por el proceso de
inmersión en caliente.
NOM B-177-1990 Tubos de acero con o sin costura, negros y galvanizados por inmersión en
caliente.
NOM H-004-1996 Recubrimiento de zinc por el proceso de inmersión en caliente para
sujetadores y herrajes de hierro y acero.
- Especificaciones y métodos de prueba
NOM H-127-SCFI Método de reparación de áreas dañadas y sin recubrimientos galvanizadas
por inmersión caliente.
ASTM-E-376-1989 Practice for measuring thickness by magnetic field or Eddy Current
(Electromagnetic) Test Methods.
El simple exámen visual de los artículos y la medida del espesor de los
recubrimientos, que puede realizarse con suma facilidad tanto en el taller como en la obra
mediante sencillos medidores magnéticos o electromagnéticos (10) son suficientes, en la
mayoría de los casos, para juzgar sobre la calidad de los recubrimientos galvanizados. |

El proceso de galvanización en caliente produce un
recubrimiento de zinc que está unido metalúrgicamente al acero de base a través de una
serie de capas de aleaciones zinc-hierro. No existe ningún otro recubrimiento que posea
esta característica, que es la que confiere al acero galvanizado su elevada resistencia a
los golpes y a la abrasión, que es de gran importancia para evitar el deterioro del
recubrimiento durante el manejo, transporte, almacenamiento y montaje del material
galvanizado.
El acero galvanizado puede sufrir daños
mecánicos (11) pero la protección que proporciona el recubrimiento galvanizado
permanece. En este recubrimiento de estructura compleja la capa externa de zinc puro
amortigua los golpes, y las capas de aleación, que son más duras que el propio acero,
(12) proporcionan la tenacidad. |
Debido a la forma de obtención de los recubrimientos
galvanizados, que consiste en la inmersión de las piezas a proteger en un baño de zinc
fundido, la totalidad de la superficie de las mismas queda recubierta tanto interior como
exteriormente. Igualmente ocurre con las rendijas estrechas, los rincones y las partes
ocultas de las piezas, que no quedan bien protegidas por otros tipos de recubrimientos.

La protección de las esquinas es excelente en
la galvanización en caliente (13), al igual que ocurre con todos los rincones y
superficies ocultas de las construcciones complicadas, como en los intercambiadores de
calor (14), o las superficies interiores de las piezas huecas (15). |

Los recubrimientos
galvanizados protegen al acero de tres maneras distintas:
Porque constituyen una barrera que se corroe a una velocidad 10 a 30
veces inferior a la del acero.
Porque proporcionan protección catódica a las pequeñas zonas que
puedan desnudarse (bordes de cortes o taladros, arañazos, etc.).
Porque aunque las zonas desnudas sean de mayor extensión, la acción
de sacrificio del recubrimiento impide que en los bordes de estas zonas se forme óxido de
hierro, que es el causante del fallo por levantamiento de las pinturas.
Cuando se produce cualquier daño accidental del recubrimiento, las
propiedades electroquímicas del zinc impiden que la zona desnuda actúe como un foco de
corrosión (16). El zinc restaura los pequeños daños del recubrimiento, taponándolos
con sus productos de corrosión (17), mientras que en los otros tipos de recubrimientos
estos pequeños desperfectos provocan el fallo acelerado de los mismos por oxidación del
acero base (18). |
|
Los diferentes elementos que constituyen una construcción galvanizada
pueden unirse fácilmente mediante los mismos procedimientos de soldadura que se utilizan
normalmente para el acero negro, como la soldadura eléctrica por arco (manual o
automática), la soldadura por resistencia, la soldadura por inducción, etc. La única
precaución a tener en cuenta es adecuar la técnica operatoria y los parámetros de
soldeo a las condiciones particulares del material galvanizado. Las zonas del
recubrimiento quemadas por efecto del calor de la soldadura se pueden restaurar fácilmente mediante metalización con zinc
(Sistema Metalyzinc) o con pintura rica en zinc (Z.R.C.).
La utilización de estructuras galvanizadas en
edificación tanto si son soldadas (19) como atornilladas (20), permite disminuir
sensiblemente el tiempo de construcción, ya que al no ser necesario pintar ni realizar en
obra ningún otro tipo de tratamiento de protección de estas estructuras, se pueden
cubrir inmediatamente. |

En determinadas ocasiones es
necesario pintar el acero galvanizado, bien sea por motivos decorativos, de
señalización, camuflaje, etc., o bien para aumentar la duración de la protección en
ambientes muy agresivos. Para conseguir una buena adherencia de las pinturas sobre el
acero galvanizado es necesario utilizar sistemas adecuados y atenerse a las
recomendaciones para su aplicación que dan los fabricantes de las pinturas.
La combinación de recubrimiento galvanizado
más pintura (sistema dúplex) presenta la ventaja de proporcionar una protección de
duración muy superior a la suma de las duraciones de cada recubrimiento por separado,
debido al efecto de sellado que producen los productos de corrosión del zinc sobre los
poros y grietas que siempre se forman sobre las pinturas (21). Para muchos especialistas
en protección, la galvanización constituye el tratamiento de base ideal para un sistema
de proteción de calidad con acabado de pintura, como los que exigen cada día más en la
industria del automóvil (22).
|
 Arriba
|